Esta tibia espuma fresca, oceánica, blanca y sugerente,viste de novia y desnuda a esa breve orilla bajo mis pies.
A lo lejos diviso tres gaviotas y media, que quedan cautivadas por el brillo de diminutas sardinas, la mitad que falta se ha extraviado, o no sé, quizás sólo vive en el recuerdo de algún guapo marinero.
Sólo sé que esta espuma fresca, oceánica, blanca y consecuente...
borra las huellas de mis pasos errantes.


